Haciendo clic en cualquier imagen podrás acceder a un álbum con todas las fotografías contenidas en esa entrada a su tamaño real. Gracias por tu visita.


jueves, 27 de enero de 2011

Transparencia


Siento el ritmo de la RESPIRACIÓN de mi cuerpo como el ritmo de las olas cuando acarician la arena...

Poco a poco se apagan los pensamientos, todas esas palabras, conceptos, discursos condicionados por las circunstancias que nos van conformando y que nos hacen creer que son lo que "somos": sexo, raza, cultura, educación, ideología, vivencias...

Entonces mi conciencia se vuelve transparente...Puedo ver el fondo, lo que SOY de verdad... Se hace el SILENCIO... y en ese inmenso silencio cabe todo el UNIVERSO.

8 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Una vision al yo interior conseguida a traves de la meditacion.
Un abrazo y me gusta eso de cuando el ritmo de las olas acarician la arena......

The Darkness Joe dijo...

¿Por qué el Mar tiene siempre ese efecto en nosotros? El de hacer que escuchemos dentro de nuestros caparazones lo que lejos de él ni soñamos que exista.

Isabel Martínez Rossy dijo...

El viaje hacia ese yo es quizás la mayor "aventura"... sentir no ya que estamos vivos, si no que somos VIDA.
Un abrazo, José Manuel

Isabel Martínez Rossy dijo...

Es más fácil a su lado, él sabe llevarnos a aquello que SOMOS, lo SIEMPRE ESTÁ AHÍ
Preciosas palabras, Darkness Joe

Nautijorge dijo...

El mar es como una "droga", ya que el agua salada es nuestro primer universo, no en vano todos hemos pasado nuestros primeros meses de vida inmersos en ella, por eso el mar nos devuelve a esa paz interior limpiando el "ruido" externo. Basta con detenernos a escuchar.
Refrescante y sereno pensamiento, Isabel.

Isabel Martínez Rossy dijo...

Es hermoso y cierto lo que dices, Nautijorge, nunca lo había visto así... quizás es por eso por lo que cuando entro en el mar me siento acogida y en paz, en mi "medio" natural. Gracias por tus palabras

El tejon dijo...

Tocar fondo, tomar impulso y volver a la superficie.
Un abrazo, Isabel.

Isabel Martínez Rossy dijo...

En eso estamos, Tejón.
Un abrazo, amigo