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domingo, 8 de enero de 2017

Islandia V / Granjas y vida rural




Ya te había comentado en una entrada anterior que la población islandesa es muy escasa, sólo unos 330.000 habitantes, y que más de un tercio de la misma se concentra en Reyjiavik, -localizada en el suroeste de la isla, zona con condiciones climáticas menos adversas- . El resto de los núcleos urbanos son pequeños y se asientan en la costa o en una estrecha franja tierra adentro, las inhóspitas tierras del interior y los hielos de los glaciares impiden el asentamiento humano.




Tradicionalmente la subsistencia del pueblo islandés se vinculó a la pesca y a la cría de ganado, principalmente ovejas y caballos. Actualmente el sector agrario supone sólo el 5,3% del PIB del país.




Diseminadas en un paisaje salvaje, y a veces muy alejadas de cualquier otro poblamiento, las granjas islandesas mantienen esa actividad tradicional. 




Es verano y nos encontramos pequeños grupos de ovejas por todas partes -en el país hay el doble de ovejas que de habitantes-. Los granjeros las dejan libres y ellas se buscan la vida en grupitos pequeños, a veces en lugares dónde apenas crecen más que escasos rastrojos entre la lava. Cuando se acerque el duro invierno serán recogidas y estabuladas en la granja. 




Las parroquias luteranas de la Iglesia Nacional de Islandia han tenido una gran importancia en la vida islandesa. En ellas se centraban además del culto la actividad educativa y el trabajo social.




Las necesidades humanas de madera, la carga ganadera, las erupciones volcánicas y una climatología adversa han hecho de Islandia un país deforestado. Apenas hay árboles y lo más parecido a un bosque autóctono es este de abedules en las cercanías del lago Myvatn... Se están haciendo trabajos de reforestación con especies llevadas desde el norte de Canadá y Siberia.




Las especies vegetales tienen un escaso desarrollo en su porte pero en el verano las flores ponen sus notas de color en prados y campos de lava. 










Caballos, carneros, ovejas y corderillos pastan relajadamente... otro elemento más de la calma absoluta que se respira en estas tierras. Y no te he hablado todavía del aire islandés...de su pureza y transparencia increíbles!!














Es inevitable pensar, contemplando esas granjas diminutas y aisladas en la inmensidad del paisaje, cómo será la vida en ellas cuando el invierno cubre todo de nieve... 



Actualmente están equipadas con todo tipo de maquinaria agrícola y ganadera, disponen de todas las comodidades y de vehículos todoterreno que las comunican incluso en las peores condiciones climáticas...





... pero ¿cómo era la vida en ellas hace años? En la imagen de portada y en esta siguiente se muestra una reconstrucción -me temo que algo idealizada- de las antiguas casitas rurales, con sus tejados cubiertos de turba y un dormitorio común en la planta superior que solía ser también cocina y sala.  La planta inferior la ocupaba por el ganado.

En su magnífica obra "Gente independiente" Halldór Laxness describe la terrible dureza de la vida de los granjeros hasta los años cuarenta del pasado siglo. Interesantísima lectura!






Islandia fue muy pobre hasta que las guerras mundiales, con la demanda de sus productos y su valoración estratégica, iniciaron un despegue económico que -unido a la consecución de su independencia de Dinamarca en 1944- sus habitantes supieron aprovechar situándola entre los países más desarrollados del mundo.

Te va a sorprender la imagen que viene a continuación. No puedo olvidarme de las gasolineras y su importancia para viajeros y oriundos. En un país de pequeñas poblaciones con poca infraestructura hostelera se convierten en puntos de referencia. En ellas -además de repostar, claro- puedes comer el típico perrito 'Pylsur' de fabricación islandesa y francamente buenísimo (alimento básico de viajero en un ruta y sustento barato y rico en un país que no lo es en absoluto), abastecerte de comida para llevar en el coche, y compartir lugar de reunión de la gente de los contornos... estupendas gasolineras islandesas!




2 comentarios:

El tejón dijo...

Increíbles imágenes, nos vas dosificando las entradas como medicina, en pequeñas dosis para que no nos intoxiquemos,jejeje.
Un abrazo,Isabel.

Isabel Martínez Rossy dijo...

Gracias, Tejón... ya sabes que esto lleva su tiempo... Un abrazo