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jueves, 20 de noviembre de 2014

Añorando... / Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca


 
 
Hasta hace unas semanas este era mi lugar de trabajo. Compartirás conmigo que levantarse cada mañana e ir a trabajar es algo que se hace un poquito "cuesta arriba", pero cuando tienes la suerte de entrar cada día por esa maravillosa fachada puede transformarse en un verdadero placer. Te propongo que me acompañes en este recorrido que he disfrutado durante unos meses...
 
Al entrar una amplia escalinata techada por esta magnífica bóveda nos lleva a la planta inferior del claustro
 
 
 
 
El conjunto tiene la belleza del equilibrio entre la austeridad de los arcos del claustro bajo y la ornamentación de los del claustro alto. La verticalidad de la impresionante y centenaria sequoia pone el contrapunto a las líneas horizontales que delimitan el espacio, alzándose hacia la luz como el conocimiento transmitido y generado entre estas paredes...
 
 
 
 
En el claustro bajo se encuentran las antiguas aulas dedicadas a las Escuelas Mayores. Esta lleva el nombre de Miguel de Unamuno, quien fuera rector comprometido en tiempos tan convulsos y difíciles para la libertad de pensamiento como aquellos del 36...
 
 
 
 
Seguimos recorriendo el claustro bajo y nuestros pasos resuenan en el silencio, como resonaron los pasos de tantos estudiantes y profesores ilustres a lo largo de los siglos.
 
Sobre uno de los laterales se alza la espadaña barroca de la capilla con el reloj y la campana que marcan el tiempo y convocan a los actos universitarios.
 
 
 
 
 
El aula de Fray Luis de León mantiene los antiguos pupitres desde los que los estudiantes escucharon aquel "Como decíamos ayer..." con que inició su primera clase tras años en las cárceles de la Inquisición
 
 
 
 
El Paraninfo acoge bajo sus abiertas y elegantes arcadas los actos más solemnes de la institución.
 
 
 
 
 
 
 
El recibidor de la puerta trasera -que abre hacia las catedrales-  está techado con un magnífico artesonado de estilo árabe
 
 
 
 
La capilla, centro de los actos religiosos universitarios, está dedicada a San jerónimo
 
 
 
 
 
se accede a ella a través de grandes puertas de delicada talla 
 
 
 
 
Los "vítor" inscritos en los muros responden a una vieja tradición universitaria. Cuando un estudiante conseguía el doctorado sus compañeros pintaban este anagrama con sangre de toro. También se han realizado para conmemorar visitas de personalidades o como homenaje a insignes antiguos alumnos. En las nuevas facultades se sigue manteniendo esta antigua tradición, aunque ya no es la sangre de toro el pigmento con que se pintan...
 
 
 
 
 
La piedra de la parte más alta de los muros, festoneada en relieves, enmarca las labores del artesonado polícromo
 
 
 
 
Ya hemos recorrido todo el claustro bajo y llegamos a la bellísima y airosa escalera que asciende al claustro alto
 
 
 
 
Delicados relieves de escenas -cotidianas unas y otras cargadas de simbolismo- trepan y se entrelazan en el interior y el exterior de la baranda, llenas de curiosos personajes y plantas y seres fantásticos...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
y todo ello iluminado por el gran un gran ventanal que pone luces y sombras en las tallas y hace brillar el oro en los medallones que rematan las crucerías de la bóveda.
 
 
 
 
Al final de la escalera nos sorprende la perspectiva del claustro alto con sus hermosos arcos y artesonados
 
 
 
 
 
 
 
 
Un pórtico plateresco da entrada a la antigua biblioteca
 
 
 
 
El acceso al interior no está permitido, pero no es menor por ello la emoción de contemplar a través del cristal esa enorme sala alargada y semicircular en sus extremos que alberga en sus estantes tantísimos manuscritos, incunables y antiguas ediciones de obras clave del conocimiento y la literatura cuya consulta se reserva a los investigadores
 
 
 
 
Antiguos globos terráqueos reposan también en el silencio y la quietud ...
 
 
 
 
 Desde uno de los ángulos del claustro alto la perspectiva de la Catedral Nueva y su imponente torre se recorta sobre el cielo
 

 
 
Expuestos en vitrinas, antiguos materiales didácticos, publicaciones e instrumentos científicos
 
 
 
 
Una puerta da acceso al coro de la capilla
 
 
 
 
 
 
 
Volvemos al claustro bajo. A través de este patio se accede a lo que fue la antigua casa donde residía el bedel y que ahora son dependencias administrativas de varios servicios universitarios.
 
 
 
 
Y esto es lo que se ve desde las ventanas del lugar donde he estado trabajando los últimos meses... la fachada del Nacimiento de la Catedral Nueva... ¡un verdadero privilegio!
 
 
 
 
 
recientemente nos hemos trasladado al edificio más reciente de la Universidad, dedicado a investigación y desarrollo, con un diseño funcional y escueto ... ha sido un cambio de "siglos" de un día para otro. ¡¡¡Supongo que entenderás mi añoranza de ese antiguo edificio y de mis paseos por sus claustros!!!
 
 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Praia de Barra / Aveiro / Portugal

 
 
 
Con sus hermosos edificios modernistas y el encanto de esos canales por los que los airosos y coloristas moliçeiros aún navegan (aunque hayan cambiado su carga de sal, algas y pescado por turistas), Aveiro es una encantadora y marinera ciudad portuguesa, a pesar de que diste algunas millas de la costa
 
 
 
 
La sal, la pesca y el comercio marítimo dieron esplendor a esta ciudad que ahora es un importante centro universitario y de servicios.
 
Como puedes apreciar en el mapa incluido al final de esta entrada, Aveiro se encuentra en uno de los canales que conforman la ría que lleva su nombre. Cuatro ríos:  Vouga, Antua, Boco y Fontao confluyen en la ría y forman un entramado de canales, islotes y salinas para después vaciarse en el Océano en una ancha y profunda desembocadura.
 
 
 
 
Y es en esa desembocadura, al final de una larga lengua arenosa que se extiende entre el Atlántico y uno de los canales de la ría, donde se encuentra Praia de Barra. Dos larguísimos diques delimitan y señalan la entrada a la ría y al puerto
 
 
 
 
 
                                        
 
 
Frente a la bocana, el imponente Faro de Aveiro -construido a finales del siglo XIX y que es el más alto de Portugal-  se alza sobre las arenas y domina el perfil de la pequeña localidad de Barra.
 
 
 
 
 
 
 
Al sur de la bocana la playa es una larguísima perspectiva de dunas doradas lamidas suavemente por aguas esmeralda bajo un cielo de añil...
 
 
 
 
 
 
 
 
 


domingo, 15 de junio de 2014

Espinho: praia, redes e moliçeiros (y II)

... Continuación...




Sigo fotografiando esas redes que el sol dorado de la tarde matiza de colores y contrastes, mientras las sombras de los moliçeiros van estirándose en la arena...


                             




La curva de la proa se recorta en colores intensos sobre un cielo tranquilo y azul...










.. que horas después oscurece un frente de borrasca atlántica llenándolo de nubes preñadas de agua...










Y el atardecer se hace ya casi noche... y la "saudade" me trae la voz de esa mujer que cantó el fado a corazón y garganta abiertos y que cuenta que "el fado nació un día en la proa de un velero, en el pecho de un marinero que estando triste cantaba"...





sábado, 7 de junio de 2014

Espinho: praia, redes e moliçeiros (I)





La pasada Semana Santa -si ya sé que voy un poquito retrasada en esto de actualizar entradas...- la celebré como más me gusta... regresando al mar. Esta vez era el mar grande, el Océano Atlántico, y la costa la del querido querido país vecino de aquí al lado, al otro lado de la "raya": Portugal.

La ciudad de Espinho ya apareció en estas mareas hace tiempo, con un reportaje sobre su encantador y variopinto mercado. Situada a mitad de camino entre Aveiro y Porto lo que fue un pueblo marinero es ahora una ciudad de servicios, pequeños comercios y hoteles para el disfrute vacacional y playero.




 Esta vez el tema que atrapa mis ojos y mi cámara es su larga y espaciosa playa y los aparejos y barcos que reposan en ella, junto al pequeño barrio de pescadores, en el extremo sur de la playa.




¿Por qué me fascinan tanto esas redes amontonadas en la arena? No me canso de fotografiarlas en esas magníficas composiciones de texturas y colores que surgen del azar...







Estas peculiares embarcaciones de proa y popa elevadas y curvas, típicas de Aveiro y sus contornos, son los "moliçeiros". Se llaman así porque con ellos se recogía el "moliço", una especie de alga que se utilizaba como fertilizante agrario. Cuando no están faenando descansan sobre la playa alegrándola con sus vivos colores y su airosa estampa.




Y junto a las embarcaciones cabos y aparejos esperan al sol el momento de volver al océano para recoger sus frutos ocultos, esos frutos que son la vida para los pescadores







... Continuará ...